La familia Bernuy

La familia Bernuy, sin duda, la más importante de la historia de Benamejí estuvo en la élite de la nobleza, no sólo española sino también europea, de la época.

El primer miembro de la familia con el nombre Diego y el apellido «de Bernuy» tuvo por segundo apellido Fenollet, estuvo casado con Catalina González Dávila, de la familia Zabarcos. Este señor murió en 1487, descansando sus restos mortales en el convento de Santo Tomas de la ciudad de Ávila.

Este Diego de Bemuy fue hijo de Guillermo Carmain, virrey y gobernador general del Rey de Francia en el condado de Rosellón, tuvo la posesión de los condados de Lautrec y de Carmain fue señor de Bernoil; habiéndose casado con Aldonza de Fenollet. 

Su primer abuelo lo fue Beltrando, vizconde de Lautrec y de Carmain. Su segundo abuelo, otro Beltrando con los mismos títulos que el anterior. Su tercer abuelo se llamó Balduíno, y poseyó los mismos estados que los anteriores. El cuarto abuelo, Ramón V, Conde de Tolosa, Duque de Narbona y Marqués de Proenza, quien se casó con la Reina Costanza, que siendo viuda de Esteban I, Rey de Inglaterra, celebró esta unión; Costanza era hija de Luis VI de Francia y de Adela de Saboya. Su quinto abuelo, Alfonso de Jordán, Conde de Tolosa y de San Gil, Duque de Narbona y Marqués de Proenza, casado con Fraidida. El sexto abuelo lo fue Ramón, IV cuarto conde de Tolosa, San Gil y duque de Proenza, quien contrajo nupcias con Elvira de Castilla.

Continuando con la larga línea genealógica de esta familia llegamos a Ponce Guillermo, su séptimo abuelo, quien fue III Conde de Tolosa y Duque de Aquitania, teniendo por esposa a Alnodis de Marca. Octavo abuelo Guillermo Taillefer, con los mismos títulos y posesiones que el anterior. Su noveno abuelo, Ponce, II segundo conde de Tolosa, con los títulos de Principe y Duque, habiendo contraído nupcias con Adelaida de Anjou. Décimo abuelo Ramón, III conde de Tolosa, Principe de Gocia, Duque de Aquitania y nieto de Berta, Condesa de Arlés. Su undécimo abuelo se llamaba Ramón, 11 Conde de Tolosa y duque de Aquitania. El duodécimo también se llamó Ramón, I Conde de Tolosa y Principe de Gocia. Su décimotercero abuelo tuvo los mismos títulos del anterior, sin que sepamos su nombre. El décimocuarto abuelo, igual posesiones que el anterior y tuvo por esposa a Beatriz, hija de Remigio, y su décimoquinto abuelo, también fue Conde de Tolosa y Principe de Gocia, habiéndose casado con Segunda.

A pesar de lo expuesto, tenemos que manifestar que los recientes estudios acerca de los Bernuy, lo que antecede es un fantástico expediente, un imaginario memorial encargado por un miembro de la familia Bernuy en el siglo XVIII para solicitar el título de Grandeza de España y que en ningún caso se atiene a la realidad histórica. Los hechos documentales comprobados nos demuestran que el primer personaje conocido de los Bernuy lo fue Diego de Bernuy a quien en el susodicho memorial se le apellida Fenollet, dicho señor pertenecía a la judería conversa de Ávila del siglo XV, del que no se sabe su anterior nombre, y toma el apellido Bernuy del topónimo de Bernuy de Zapardiel, aldea de Ávila, donde su padre, según el profesor Hilarlo Casado, tenía muchas propiedades. El tal Diego en cuestión, sufrió un preocupante proceso inquisitorial y con el objetivo de conservar su patrimonio familiar, sus hijos tuvieron que abandonar Ávila llevándose la mayor parte de sus propiedades. Remando estableció sus negocios en Londres y en los Países Bajos; Cristóbal se trasladó a Sevilla y a Medina del Campo; Juan a San Sebastián y Tolouse, y Diego, quien seguiría el linaje familiar se instaló en Tolouse, Burdeos, Londres y finalmente en Burgos.

Los Bernuy eran unos de los comerciantes más ricos y poderosos de la Europa del siglo XV, y estaban a la altura de los grandes financieros italianos, alemanes y franceses. La familia Bernuy se dedicaba al desarrollo de diversos tipos de negocios: exportación de lana, hierro y sal, para lo que poseían bases mercantiles en las principales ciudades y puertos europeos y americanos. También ejercían de banqueros negociando letras de cambio, llegando a ser los principales prestamistas de los reyes europeos de la época y aseguradores de los transportes marítimos; pero su principal negocio lo constituyó el mercado del pastel, tinte índigo muy apreciado por la industria del textil de aquellos años, poseyendo los Bernuy la exclusividad de dicho mercado europeo.

Una vez que dicha familia consiguió un extraordinario poderío económico, todo su afán se concentró en conseguir el ascenso social, el poder político y los usos y costumbres de las rancias familias nobiliarias. Para alcanzar sus propósitos falsearon expedientes de limpieza de sangre, elaboraron fabulosos árboles genealógicos, crearon mayorazgos, patronatos, capillas, hospitales y demás obras y, además, adquirieron grandes extensiones de tierras en régimen de señorío, donde implantaron un modelo de colonización precursor del que se desarrollaría en el siglo XIX.

El tal Diego de Bernuy Fenollet se casó con Catalina González Dávila, de la familia de Cabarcos y le sucedió Diego de Bernuy González que se casó con Isabel Orense de la Mota. 

A este, el segundo en el nombre, le siguió Diego de Bernuy Orense, casado con Guiomar Barba, quien compró Benamejí, con cuya gestión, la compañía de los Bernuy logra su mayor apogeo económico y además alcanza un gran peso político al ser nombrado regidor perpetuo de Burgos, ciudad donde residiría.

Palacio de Benamejí de los Bernuy
Antiguo Palacio de Benamejí

Para ir consolidando un prestigio social, Diego de Bernuy, construye a su expensas el Hospital de la Purísima Concepción a extramuros de su ciudad y adquiere cuantiosas posesiones rústicas para implantar sus propios señoríos, entre los que se encuentran el de Alcalá de Valle y el de Benamejí.

Para realizar tan extraordinarias adquisiciones, el primer señor de Benamejí se endeudó en treinta y nueve millones de maravedíes, y con la quiebra de sus negocios por la crisis de la exportación lanera y del comercio del pastel, tan distinguida y opulenta familia entra en una espectacular quiebra económica y hace que tan significativo señor muera totalmente arruinado siendo la señora Isabel Hurtado de Mendoza, su nuera, quien resuelva temporalmente tal adversa coyuntiva financiera, trasladándose a vivir a su propia villa de Benamejí.

Al primer señor de su heredamiento le sucede su hijo Diego de Bernuy Barba, quien, como ya se ha reflejado, contrajo matrimonio con Isabel Hurtado de Mendoza, siendo dicho Bernuy señor segundo de Benamejí y primer mariscal de Alcalá del Valle; a este señor le sucede Don Diego de Bernuy Hurtado de Mendoza, ocupando en el tercer puesto del señorío de Benamejí, quien tuvo por esposa a María Quesada Benavides Bazán.

Este matrimonio tuvo un hijo, Juan de Bernuy Quesada, quien contrajo matrimonio con Beatriz Antonio y Bernal, quien premurió a su padre y no llegó a tomar posesión de sus estados. José Diego de Bernuy Antonio, el cuarto señor de Benamejí obtuvo la diquidad de marqués en 1675, y contrajo matrimonio con Francisca Fernández Zapata en primer término, y con Antonia Acuña Altamirano en segundas nupcias.

El segundo marqués de Benamejí lo fue Antonio de Bernuy Fernández Zapata, quien siendo María Enríquez Cabrera su esposa. Le siguió en el cargo Juan Ignacio Bernuy Enríquez, tercer marqués, quien fallece sin sucesión. este último le sucede su medio hermano Fabrique Íñigo de Bernuy Altamirano de los Ríos, cuarto marqués de Benamejí quien se casa con Elvira Fernández de Henestresa.

El título de quinto Marqués lo ostenta Juan Bautista Fernández de Henestresa, el cual tuvo por esposa a su tía, hermana de su madre, Francisca Fernández de Henestrosa. El Hijo de este matrimonio, Fadrique José, contrajo matrimonio con Francisca de Paula Valverde Maldonado y fue declarado sexto Marqués de su villa.

Le sigue en el cargo, como séptimo marqués, Juan Bautista de Bernuy Valda, casado con Maria del Carmen Aguayo y Aguayo. El octavo en el cargo lo fue Francisco de Paula de Bernuy y Aguayo, quien contrajo matrimonio con Feliciano Jiménez de Coca, y el hijo de ambos, Juan de Dios de nombre, casado con Carmen García, ostentó el noveno título de Marqués de Benamejí, siendo el último que poseyó propiedades en su marquesado, ya que lapidó todo su cuantioso patrimonio de la familia Bernuy y murió totalmente arruinado.

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