El Mariscal

JUAN MANUEL ARJONA BUENO

126--el-mariscalEra, antaño, la villa de Alcalá de Setenil de la jurisdicción de Ronda del Reino de Granada, después se llamó Alcalá de Ronda y tras la compra en 1559 por Diego de Bernuy Orense, primer Señor de Benamejí, pasó a denominarse Alcalá del Valle; parte de su mojonera coincide con la dehesa de Tomillos y desde 1833 pertenece a la provincia de Cádiz.
La jurisdicción de Alcalá de Setenil la compra el arzobispo de Sevilla, Hernando de Valdes, a la princesa doña Juana, el 3-8-1558, y este se la traspasa un año después a Diego de Bernuy Orense. Lo que compra, Diego de Bernuy, es su jurisdicción pues el lugar ya estaba poblado y las tierras repartidas entre los vecinos. Precisando, lo que adquiere, de la villa de Alcalá, es su señorío y con los vasallos que había y hubiese en un futuro, la jurisdicción civil y criminal, alta y baja, mero y mixto imperio y autoridad para cobrar los diezmos, arbitrios y demás impuestos en sus términos. Además el nuevo señor tenía facultad para nombrar alcalde mayor y otras justicias, escribanos, alguaciles y otros oficiales para el uso y servicio de la jurisdicción y privilegios tal como lo hacían, tenían y usaban los Consejos de Setenil y Ronda anteriormente. Gozaba también de las penas de cámara, calumnias y multas en primera y segunda instancia y otros derechos.
Siete años más tarde, el día 17 de marzo de 1566, el Rey Felipe II en agradecimiento de un préstamo que Diego Bernuy Barba, 2º Señor de Benamejí, hace a la Corona, para sostener la guerra en Flandes, cuando tenía cerradas las puertas de los mercados financieros, le concede el título de MARISCAL DE ALCALÁ DEL VALLE. Este título honorífico hace ascender a los Bernuy en hidalguía, prestigio, abolengo y en sus pretensiones de alcanzar la nobleza.
El oficio de Mariscal creado por el Rey Don Juan I en 1382, y que después derivó en los equivalentes de Maestre de Campo y Capitán de Guardias, tenía, como queda dicho, en el tiempo en que le fue concedido a Diego Bernuy Barba, sólo el valor honorífico y los privilegios anejos, como dijo Gerónimo Román de la Higuera en 1575: “Otro oficio que se daba por tiempo es Mariscal, el oficio de este era asentar al Rey en la batalla y proveer que el campo donde se pusiesen las tiendas tuviese agua, leña y que hubiese de alguna parte algún monte para guardar (resguardarse y protegerse)…. Ya de todo esto no ha quedado más que el nombre y así se da por honra de muchos caballeros…”.
El Real Título de Mariscal de Alcalá lo conservó su familia como ‘oro en paño’, y fueron mostradas sus copias en numerosos pleitos para ampararse, aforarse y beneficiarse de los privilegios Reales que conllevaba. Consta el documento de seis hojas en pergamino, de las cuales la primera y las dos últimas están en blanco y escritas las tres restantes; sujetas de arriba abajo con un cordón de seda azul, blanco, encarnado y amarillo; y pendiente de él un sello de lacre encarnado metido en una cajita de lata; cuyo Real Título está signado con una cruz en su principio.
Es como se sigue: “Don Fhelipe segundo, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de las Mallorcas, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias y de las Islas y tierra firme del mar océano; Conde de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina, Duque de Atenas y de Neopatria, Conde de Ruisellón y de Cerdeña; Marqués de Gociano y de Orán; Archiduque de Austria; Duque de Borgoña, de Bravante y de Milán; Conde de Flandes y del Tirol.
…Por cuanto es cosa razonable a los reyes y príncipes sublimar y hacer gracias y mercedes a sus súbditos e naturales y especialmente a los que bien y lealmente sirven, para que ellos y sus sucesores sean más guardados y ennoblecidas sus personas e otros tomen ejemplo para los seguir; y acatando lo bien que el Señor Diego de Bernuy Barba, nuestro Alcaide de la nuestra fortaleza de la ciudad de Ronda, nos habéis servido y lo que así mesmo sirvió Diego de Bernuy, vuestro padre, assí al Emperador y Rey y mi Señor, (Imagen 1ª) que haya gloria, como a mí en cosas que se ofrecieron y se os encomendaron hemos tenido e tenemos por bien daros título de Sr. Mariscal de Alcalá, que es vuestra, cerca de la dicha ciudad de Ronda y porque semejantes dignidades se acostumbran dar y se han de dar a personas de honor y calidad…
Es nuestra voluntad que ahora e de aquí adelante vos el dicho Diego Bernuy Barba, y el sucesor o sucesores que de aquí adelante perpetuamente para siempre jamás hubieren de suceder vuestra casa y mayorazgo, seáis y sean mi Mariscal y os intituléis y llamen Mariscal de Alcalá, y que como tal mi Mariscal podáis y puedan usar e uséis el dicho título y oficio todos los casos y cosas anejas e concernientes, según lo usan y han usado los otros mis mariscales de estos mis reinos e que podáis gozar e gocéis todas las cualidades, preeminencias, franquezas, libertades, perogativas e inmunidades, excepciones e todas las otras cosas e cada una de ellas que por razón del dicho oficio e título de Mariscal de mí habéis gozar y que os deben guardar donde vayáis y llevéis los derechos y salarios al dicho oficio debidos anejos e pertenecientes e por esta presente carta, o por su traslado signado de escribano público, encargo al serenísimo príncipe Don Carlos, mi muy caro y amado hijo, e mando a los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricoshombres, Maestres de las Órdenes, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los castillos y Casas fuertes y llanas y a los de mi Consejo y Presidentes y Oidores de las mis Audiencias, Alcaldes y Alguaciles de la mi Casa y Corte y Chancillerías y a otras cuales quier Justicias y Jueces os hayan y tengan por tal mi Mariscal y usen con vos y con los dichos vuestros sucesores el dicho oficio, los casos y cosas a él anejas y concernientes y guarden a vos y a los dichos vuestros sucesores de los dichos vuestros mayorazgos todas las calidades, preeminencias, franquezas, libertades, exenciones, prerrogativas e inmunidades y todas las otras cosas y cada una de ellas que por razón del dicho oficio y título debéis de haber y gozar y a vos debes ser guardadas, y vos recudan a vos y a los dichos vuestros sucesores con los derechos y salario de dicho oficio, anejos y pertenecientes. Bien y ansí y tan cumplidamente como sea usado y guardado y recibido y se usa y guarda y recibe a los otros Mariscales que han sido y son de estos mis reinos e que en ello, ni en parte de ello, no os pongan ni consientan poner embargo ni contrario alguno. E yo por la presente os recibo y he por recibido a vos el dicho Diego de Bernuy Barba el dicho oficio e al título e uso y ejercicio de él y cada y cuando que acaeciere vacar por recibido al dicho título e uso del dicho oficio al sucesor los dichos vuestros mayorazgos e a vos y al dicho vuestro sucesor doy poder y facultad para usar y ejercer y los unos ni los otros non hagan del […] por alguna manera so pena de la mi merced e de cincuenta mil maravedíes para la real cámara, e demás mando algo más, al que les esta mi carta mostrara los cumpla por que parezcan a la mi Corte doquier que yo sea dentro de quince días e el escribano que para ello fuere llamado de testimonio de ello, signado con su signo, porque yo sepa como se cumple mi mandado de lo cual me han de dar la presente que con fecha en Madrid a diez y siete días del mes de marzo, año del nacimiento de Ntro. Señor Jesucristo, de mil e quinientos y sesenta y seis años, y en el undécimo de nuestro reinado.
Yo el Rey (y su firma y sello)
Y yo Francisco de Herasso, secretario de su Majestad Real, la hice escribir por su mandado” (y su firma y signo)
El título de Mariscal, concedido de forma hereditaria, conllevaba también que sus esposas se intitularan Mariscalas, siendo la 1ª de ellas Isabel Hurtado de Mendoza.
Todavía un paraje de nuestro término se denomina “El Mariscal” (fue su coto privado) con su Arroyo, Pozo de afamada agua y Canteras de piedra arenisca, todos ellos con el apelativo ‘del Mariscal’. (imagen 2ª) En la dehesa de Tomillos el ruedo de la casa fuerte de 60 fanegas de tierra es llamado el “Ruedo o haza de la Mariscala” (imagen 3ª) y en Palenciana está la calle “Mariscala”. (imagen 4ª) Rememoran, estos topónimos, a Diego Bernuy Barba y a su esposa Isabel de Mendoza, los primeros Mariscales de Alcalá del Valle.

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